¿Qué sentido tiene pensar en una planificación estratégica en entornos de alta incertidumbre?

Hace pocos días un amigo empresario me hacía esta misma pregunta: ¿Para qué hacer el esfuerzo de planificar estratégicamente en tu negocio con todo lo que nos está ocurriendo alrededor? ¿Qué sentido tiene cuando la inflación está desbocada, las relaciones internacionales desquiciadas y muchos clientes retrasando decisiones de inversión a la espera de que todo se normalice?

Y me consta que no es sólo él quien piensa de esta forma. En un mundo cada vez más cambiante y volátil, los empresarios y directivos de todo el mundo llevamos varios años enfrentándonos a un entorno de altísima incertidumbre, en el que las condiciones pueden cambiar de forma repentina e imprevisible. Es muy cierto que la falta de seguridad sobre cómo va a configurarse el futuro para las empresas y la sociedad en general complica la capacidad de predecir cómo será el contexto para la toma de decisiones en el plazo de unos años, o incluso de meses o semanas. Sin embargo, esta dificultad de identificar cómo va a evolucionar el entorno no evita a los empresarios la necesidad vital de reflexionar sobre el camino que deberían marcar para su empresa, precisamente en una época de grandes cambios, en la que el pasado de la compañía y del empresario, por mucho éxito que hayan tenido, no puede garantizar un futuro prometedor. Nunca ha sido así, pero en estas circunstancias, aún menos. 

En este contexto, la teoría y los libros de autoayuda dicen que lo fundamental es que los empresarios y sus equipos adopten una actitud proactiva y flexible para poder adaptarse a los cambios y minimizar los riesgos. Ahora bien, ¿cómo distinguir los cambios permanentes de simples fluctuaciones coyunturales? ¿Cómo determinar las respuestas más adecuadas, las inversiones a realizar, las adaptaciones que se deben tomar en la oferta comercial de la empresa, en la estructura organizativa…? ¿Tiene la empresa las capacidades para hacer todo lo que debe hacer? ¿Es consciente de sus capacidades y sus limitaciones? 

En muchos casos, la respuesta más frecuente en estos momentos es, precisamente, la más inadecuada: “Sigamos como hasta ahora, y ya veremos cuando esto se calme…” Si es que llega a calmarse. Y, mientras tanto, ¿qué hacemos? ¿Seguir “como toda la vida” cuando todo a nuestro alrededor o incluso dentro de las organizaciones es un hervidero de cambios?

En un entorno de alta incertidumbre, la planificación estratégica se convierte en un desafío complejo, pero aún más necesario que cuando todo se desarrollaba de forma más estable. A continuación, se presentan algunas recomendaciones sobre cómo deberíamos entender la planificación estratégica de una organización en entornos de alta incertidumbre: 

1. En primer lugar, es más necesario que nunca mirar hacia el interior de la empresa para identificar nuestras carencias y debilidades. Si en algo hemos venido “renqueando” en años de bonanza y estabilidad, en entornos difíciles la carencia va a ser más notable. Sería especialmente necesario auditar la actuación comercial de la empresa, es decir, su capacidad para generar ingresos, porque, en momentos de incertidumbre generalizada, una de las primeras cosas que tienden a ralentizarse es la capacidad e interés de comprar por parte de los clientes. 

2. Mirar de forma renovada al mercado y a los clientes para identificar nuevas tendencias y cambios en el entorno, en el comportamiento de los clientes que puedan suponer nuevas oportunidades de negocio. 

3. Evaluar la estructura financiera y de costes para identificar áreas de mejora y debilidades. Nuestra experiencia nos indica que esta es un área en la que se pueden lograr avances muy notables a partir de un análisis y un diagnóstico adecuados. 

4. Establecer objetivos claros y flexibles de mejora y avance. Es importante establecer objetivos claros y alcanzables, pero también deben ser flexibles para que puedan adaptarse a los cambios en el entorno.

5. Adoptar un enfoque de «planificación adaptable». En lugar de un plan detallado a largo plazo, es preferible adoptar un enfoque de «planificación adaptable», es decir, se estableciendo planes de acción a corto plazo, orientados a los objetivos de mejora identificados, que se revisan y adaptan constantemente en función de las condiciones cambiantes del entorno.

6. Fomentar la colaboración y la participación de los empleados: en un entorno de alta incertidumbre, es importante involucrar a los empleados y fomentar la colaboración. Esto les permitirá aportar nuevas ideas y soluciones y, especialmente, aumentar la capacidad de adaptación de la empresa.

7. Medir y evaluar constantemente para identificar si se están alcanzando los hitos intermedios planteados en las diferentes áreas y, en caso necesario, ser capaces de reaccionar rápidamente. Un problema tradicional en muchas empresas es la carencia de sistemas de control y de medición bien diseñados, eficaces y ágiles. Es momentos en los que la capacidad de reacción es crítica, disponer de este tipo de herramientas se convierte en vital.

8. Contar con apoyo externo: la contratación de consultores externos en un entorno de alta incertidumbre puede ser una decisión estratégica importante para las empresas. Los expertos pueden aportar nuevas ideas y perspectivas que contribuirán a que las empresas puedan encontrar nuevas vías y más creativas para adaptarse a los cambios del entorno y a mejorar su desempeño.

Alfonso Beca

Desarrollo de Negocio

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